Entre las montañas Hola y Adiós había un precioso valle. Un pequeño pueblo, con un río que discurría lentamente, estaba situado en la llanura. Tranquilo. Apacible. Discreto.
Pero hoy todo el pueblo está enfadado. El señor cartero siempre se retrasa y todo el mundo está en la plaza, hasta la oruga Nicolasa.
-Tenemos que buscar una solución ¡vamos a pedir al alcalde una explicación!
Se dirigen a casa del señor búho, que es el alcalde. Está durmiendo. ¡Es medio día! ¡Qué algarabía!
-Queremos saber ¿porqué el señor caracol es el cartero? ¡Qué desatino! ¡Qué desconcierto! Nunca llega el correo a su debido tiempo.
La señora oruga llora y llora, piensa que su novio, que está en la ciudad, la ha olvidado, no recibe carta ¡Qué desilusión! ¡Qué sofocón!
El pájaro carpintero está como loco, su mujer no le escribe; fue a cuidar de su madre a El Caribe. Pica y pica en los árboles sin parar; a tallado cinco casas ¡Qué barbaridad! ¿Dónde estará?
El hurón no recibe su pensión. Está deprimido ¡Qué fastidio!
El alcalde, con un ojo cerrado y otro abierto, contesta con aire de fastidio:
-¡El señor caracol es el cartero, porque es el único que se presentó a la oposición cuando la paloma mensajera dejó su puesto para marcharse a Hong Kong!
El alcalde tiene una proposición;
-Compremos una moto al caracol y, no molestéis más a un búho dormilón ¡por favor!
Ha pasado una semana desde que Imanol, el caracol, tiene su moto. Todo el mundo está en la plaza. Viene por la carretera que bordea el río ¡vaya lío! ¡Es un insensato! Coge las curvas a toda velocidad y temen que, en una de ellas, le hará volcar el sidecar. Al final, llega a la plaza y todo el mundo respira tranquilo. Cada uno se va contento, con su carta, para casa. La solución era fácil ¡la cosa tiene guasa!
Vuelve a ser un pueblo tranquilo y apacible.
La oruga canta todo el día ¡que alegría!
El pájaro carpintero duerme sin parar, está agotado ¡que tranquilidad!
El hurón cuenta sus historias a todo el que pasa por delante de su casa y toma el sol ¡que ilusión!
El señor búho duerme a pierna suelta ¿a quien se le ocurre levantarse durante el día?
-Los de el pueblo son muy extraños ¡con lo bien que se está sin que te queme el sol!